Escribir es mi trabajo

Hoy me sumo a esta iniciativa que espero que corra como la pólvora por las redes: #escribiresmitrabajo

Creo que es un buen comienzo para empezar a denunciar todo lo que tenemos asumido como “normal” cuando no lo es.

No es normal copiar el trabajo de otros y lucrarse a través de este.

Porque señores y señoras, todas esas Webs que circulan por la red ofreciendo las últimas novedades editoriales de manera totalmente gratuita, tienen grandes beneficios a través de los miles de anuncios que debes ir cerrando para poder descargarte el libro pirata (supongo que se llama así por lo que hacían antiguamente los piratas: robar y saquear)

Ganan mucho más que el escritor autopublicado que ha puesto su libro digital a 3 Euros, o el escritor que se ha decidido por una editorial y recibe un tanto por ciento (bastante escaso) de los 2,8o Euros que vale su novela de 300 o 400 páginas que ha pasado dos años escribiendo.

No es normal coger todas las novelas que estaban publicadas en un foro con consentimiento de sus autoras y publicarlas en Amazon con un seudónimo para cobrar de unas creaciones que no son tuyas.

(Sí, esto ha sucedido y sigue sucediendo)

No es normal escribir un post en un blog de marketing que tiene muchísimas visitas y realizar un listado de todas las páginas en las que te puedes descargar de manera gratuita e ilegal las novelas de aquellos autores que no han dado su autorización.

No es normal la respuesta del dueño de dicho blog: «La audiencia lo pide.»

¿Hasta donde hemos llegado para tener más o menos visitas en nuestros blogs?

Y lo más importante:

¿Por qué tienen tanto éxito estas páginas?

Por el gasto que supone la cultura, se justifican algunos.

Imagina que lees una media de 10 libros al mes, a lo sumo te gastarías 30 Euros.

Pero seamos sinceros, nadie lee esa media en tan poco tiempo, y quien así lo afirme, estoy segura de que no disfruta de su lectura. Ahora estoy poniendo en mi contra a todos los apasionados de la lectura (os adoro) que se ponen retos. Nada más lejos de mi intención. Cada cual hace lo que quiere con su lectura mientras sea consentida y no perjudique a otros.

Voy a ser más realista, puede que leas un libro por semana, serían 4 libros al mes a 3 Euros más o menos cada uno, son unos 12 euros (menos de lo que cuesta el gimnasio que hace más de cinco años que estoy pagando y al que no voy, ni siquiera aprovecho la sauna)

Aunque si de verdad eres de esos que sí  leen 10 libros al mes, tienes miles de opciones, desde suscribirte a Kinndle Unlimited de Amazon (Su eslogan lo deja bien clarito: lectura ilimitada), registrarte en Wattpad o en los foros donde existen muchos escritores que deciden subir sus obras de manera altruista, ya sea para ver cómo funcionan o porque les da la real gana.

¿Por qué descargarte un libro en una de estas páginas “pirata” si sabes que es ilegal y que estás perjudicando a la literatura, y aún peor, eres consciente de que su autor no lo ha autorizado?

Tal vez ahora me estés tachando de superficial por erigirme como la santa del anti pirateo.

He de reconocer que yo sí he descargado alguna vez algo que no debía (más que nada películas) pero luego me dí cuenta que no valía la pena ver cientos de anuncios porno, de apuestas y de rusas buscando marido para visionar una peli, y mucho menos menospreciar de ese modo el trabajo que tanto admiraba, por eso soy una fiel abonada de Netflix y de HBO  por 10 euros al mes. Me parecería una barbaridad si solo consumiera una película cada treinta días, pero la verdad es que casi todas las noches cae algo.

No soy una lectora tan vivaz como otras, aunque sí puedo leer un libro al mes por menos de lo que vale un café y un donut en el bar de la esquina, el mismo que seguro que tomarás antes de ir a trabajar o en tu hora de descanso.

Y todo esta perorata para llegar a decir que escribir es mi trabajo y no me gusta que jueguen con él.

Con esta frase quiero revindicar lo que significa para cualquier artista crear una obra, ya sea una escultura, un cuadro, una receta, una novela y hasta un curso de alguna materia de la que te sientes con la suficiente seguridad para impartir.

Pero me voy a centrar en el trabajo del escritor.

Me hace mucha gracia cuando conozco a alguien por primera vez y me pregunta:

—¿Y tu qué haces?

—Escribir.

—En serio ¿a qué te dedicas?

—A escribir.

—¿Pero cómo te ganas la vida?

Huyo de estas personas que me valoran dependiendo de si soy o no un buen contacto para ser usado en su propio beneficio, más que nada para no darles un gancho de los míos.

 

A todo escritor le gustaría que su única entrada de dinero fuera a través de sus novelas, pero pocos son los afortunados, y a parte de escribir debemos realizar otras cosas que puede que nos gusten o no.

 

Soy escritora desde que nací, es parte de mi genética.

 

Sacrifico mi tiempo libre por estar delante del ordenador y crear un mundo a la medida de mis personajes, dejo de realizar otras actividades para formarme como escritora e invierto dinero en esa formación, además de correcciones, edición y un largo etc.

Le quito horas al sueño para planear mi próxima historia e intento llevar a cabo diferentes estrategias para poder difundir mejor mis novelas, mis artículos y mis opiniones, por lo que sí, escribir es mi trabajo, aunque el dinero que pueda sacar con la venta de mis libros no sea el 100% de mi sueldo.

¿Me gustaría que así fuera? Para ello trabajo cada día.

Por eso solo yo decido a quién regalar mis creaciones. Y a quien de verdad se merecería que se las regalara me compra todos mis libros más de una vez, por el simple hecho que me quiere.

Yo no te pido que me quieras, solo que respetes mi trabajo y el de cientos de escritores que luchan por seguir escribiendo, con la ilusión de ver, algún día, que ese trabajo de verdad es valorado.

Muchos se han preguntado qué pasaría si los escritores dejáramos de escribir. Eso nunca pasará porque es parte de lo que somos.

Lo acertado sería preguntarse ¿Qué pasaría si se dejaran de compartir las creaciones? No habría libros que descargar y tal vez tendrías que escribir tu mism@ tus propias historias.

Te invito a hacerlo. Comprobarás que no es tan fácil como parece.

PD: Sé que si has llegado hasta el final de este artículo no eres parte de ese porcentaje de grupo al que me gustaría  alcanzar con mis palabras. Pero espero haber podido influenciar un poco a todas aquellas personas que entraron en este post por curiosidad y salieron escopeteadas al ver de qué iba mi pataleta.

Si lo compartes o lo difundes estás ayudando a conservar la creatividad. 

Gracias.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *