novelas románticas históricas novelas romanticas novela romántica histórica novela romantica

Lo que odio de las novelas románticas históricas: Higiene parte I

Sería muy fácil para mí escribir sobre lo que más me gusta de las novelas románticas históricas, o por qué me he decido por este subgénero.

Entraría en detalles personales de mi vida, desde los primeros tropiezos con este tipo de novelas y las repercusiones que pudieron ocasionar a mi destino.

Tal vez algún día me decida a expresarme en estos términos, pero no será en este post.

Ya que de lo que voy a hablar no es políticamente correcto.

¿Por qué? porque hablar de odio no es tan aceptable como hablar de amor.

Pero ¿acaso en las novelas románticas históricas no existe el odio?

Amor, ira, rencor, desprecio, rabia y más amor. A partes iguales deben aparecer para que una historia pueda cocerse con el fuego que todos estas palabras desprenden.

novelas románticas históricas novelas romanticas novela romántica histórica novela romantica
Novelas románticas históricas: la higiene

Sin embargo, cada vez que cae en mis manos una de esas novelas románticas históricas, que auguran sensaciones únicas en unos parajes alejados en el tiempo, tengo miedo de no adentrarme en la trama por algún error histórico.

Y es que odio  cuando la impoluta mano de una doncella abre el grifo del agua caliente de una casa señorial situado en Londres durante la mitad del siglo XVIII o inclusive durante la regencia. Ya que no fue hasta después de la Gran Peste de 1858 cuando se empezó a crear un sistema de alcantarillado moderno en dicha ciudad.

Y por odiar, también odio cuando en las novelas románticas históricas medievales se insiste en la manía que tiene el héroe en asearse cada día.

En aquella época de oscurantismo la iglesia enterró durante siglos, bajo un espeso manto, todos los avances que la civilización helénica y romana logró:

Como los innumerables beneficios al integrar la higiene en el día a día, y hasta el sistema de recogida de basuras impuesto en el siglo VI a.c  en Atenas que prohibía arrojar a la calle los deshechos.

Desgraciadamente  no fue hasta 1846 cuando el doctor Ignaz Philipp Semmelweis tomó la medida de lavarse las manos antes de cada operación para prevenir muertes.  Esta decisión que nos parece lógica  fue criticada de tal manera que hasta acabó con la destitución del doctor. Y es que en aquellos tiempos bañarse era todo un lujo, incluso para los más ricos.

Y tú ¿Qué es lo que más odias?

Me interesa tu opinión. Puedes comentar tus odios más acérrimos abajo.

Aquí tienes otras reflexiones sobre la novela romántica histórica:

Romance histórico versus novela histórica ¿Cual es el género favorito?

 

 

4 pensamientos en “Lo que odio de las novelas románticas históricas: Higiene parte I”

  1. Hola… Tal vez puedas ayudarme, trato de localizar un libro, pero no sé el titulo ni autora jejeje, mi hermana me contó la historia y quiero regalarselo.
    La protagonista es americana, ella y su hermana quedan huerfanas y viajan a Londres para encontrarse con su aristocratica abuela, pero la abuela solo acepta a la hermana menor y prohibe la comunicación entre ellas, ya que la protagonista le recuerda a la hija que tanto la decepcionó.
    A la prota no le queda nada más que ponerse bajo la protección de un viejo enamorado de su madre, que planea casarla con su nieto… Me parece que la protagonista se llama Olivia, pero no estoy segura.

    1. Lo siento Isabel, no me suena esta novela. La he intentado buscar por Internet, seguramente como tú, pero sin éxito.
      Parece una historia interesante. Si al final la encuentras dime cual es. Siento curiosidad.
      De todos modos seguiré indagando.

  2. Pues lo que más odio es cuando un escritor o escritora hace rellenos pesados en la historia.
    Esta muy bien describir los paisajes, sitios y costumbres, pero lo que no me parece bien es tener que leer a cada momento en un libro descripciones por ejemplo de una mesa, a la que le dedican 10 páginas. Así el libro me aburre.
    Por último otra cosa que odio es que usen lenguaje y palabras muy rebuscadas; ¡ Ni que estuviera leyendo el quijote en V. O.!!
    Me gusta tu blog, un saludo

    1. Totalmente de acuerdo contigo. Una cosa es describir el contexto donde se mueven los personajes y otro bien distinto es aburrirte con más de cinco páginas sobre el paisaje. Todo tiene que tener un equilibrio 🙂

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *