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¿Cómo recuperar la motivación para escribir cuando ya no tengo ganas ni fuerzas?

Puede que empezaras ilusionada.
Puede que incluso tuvieras una rutina.
Pero entre el trabajo, la vida, las dudas, los bloqueos y esa vocecita que te dice “esto no vale nada” la motivación se fue por el retrete, por no decir algo mucho peor.

Y ahora, te gustaría volver.
Pero no sabes cómo.

Hola, soy Ivette Chardis y estás leyendo el Escritor Flexible, la newsletter donde te muestro que se puede escribir sin fórmulas rígidas, sin presión y sin falsas promesas. Hoy trataré con honestidad un tema incómodo pero necesario:

Cómo recuperar la motivación para escribir cuando sientes que ya no queda nada.

No estás rota. Solo estás cansada o saturada.

Lo primero que quiero decirte es esto:
la falta de motivación para escribir no es un fallo personal.
Es una señal de que algo necesita cambiar.
Puede ser tu ritmo, tu entorno, tus expectativas o incluso el momento vital en el que estás.

En psicología, la motivación se estudia como una combinación de tres factores:
deseo + dirección + energía.
Y si una de esas piezas falla, el sistema se para.

Así que lo importante no es obligarte a recuperar la motivación.
Es crear condiciones suaves para que vuelva.

1. Vuelve a la historia, no al resultado

Cuando estamos bloqueadas, solemos pensar en el resultado final, en esa novela terminada:

La publicación. El reconocimiento. Lo que viene después.

Y eso en lugar de provocar una motivación por volver a teclear, genera más ansiedad. Porque en estos momentos estás en los primeros escalones de una escalera demasiado larga, donde ese final soñado ni se vislumbra.

Por eso, para recuperar la motivación por escribir y retomar tu novela, o simplemente empezar esa historia que hace años que está estancada en tu cabeza, pasa por volver al principio:
¿Qué es lo que quieres contar y por qué?

Haz una pausa y escríbelo. En papel. A mano.
No para que quede bonito. Para recordarlo tú.

2. Haz que escribir te vuelva a gustar

Parece obvio, pero muchas veces perdemos la motivación porque hemos convertido la escritura en una obligación.

Recupera el placer. El juego. El experimento.

  • Escribe una escena que no tenga sentido.
  • Escribe como si fuera una carta que nunca vas a enviar.
  • Escribe mal, a propósito. Libérate de gustar y de las expectativas que eso genera.

Los ejercicios de escritura creativa van genial para estos momentos en los que todavía no te sientes preparada para retomar tu novela, pero intuyes que tal vez ha llegado la hora de empezar a escribir algo.

3. Escribe a mano un diario (pero no uno cualquiera)

Tal vez ya conozcas el famoso libro de Julia Cameron el camino del artista, por si todavía no, te presento uno de los ejercicios que más me han ayudado a volver a recuperar la motivación: las páginas matutinas.

1. Escribe tres páginas a mano, sin filtros

Cada mañana, nada más despertar, escribe tres páginas tamaño A4 a mano. No importa si tienes algo que decir o no. Se trata de vaciar tu mente de pensamientos, quejas, preocupaciones, ideas sueltas, listas… lo que sea.

No se trata de escribir un relato para un concurso. Solo de ser honesta.

2. No debes releerlas (al menos al principio)

Las páginas no son para analizar, corregir ni publicar. Son para sacarte de encima el ruido mental.
De hecho, Julia recomienda no leerlas en las primeras semanas, para que no entre en juego el juicio interno.

3. No hay forma correcta de hacerlo

No importa si escribes frases incoherentes, te quejas, repites lo mismo o escribes “no sé qué escribir” treinta veces. El valor está en el acto de escribir, no en el contenido.

La constancia vale más que la inspiración.

4. Sirven como una herramienta de desbloqueo creativo

Las páginas matutinas limpian tu mente del ruido cotidiano y te conectan con una voz más auténtica.
Con el tiempo, ayudan a detectar patrones, creencias limitantes, miedos, y también a que surjan ideas frescas sin forzarlas.

4. Cambia el entorno, cambia el impulso

La motivación no es solo mental.
A veces es contextual. Sensorial.

  • Escribe en otro lugar.
  • Cambia de herramienta: prueba escribir a mano o grabarte en audio.
  • Crea un nuevo ritual suave antes de escribir: una infusión, una música, una vela.

No subestimes el poder de hacerlo diferente para recuperar el deseo.

5. No te exijas regularidad. Exígete presencia.

La constancia a veces se vuelve una trampa.

En lugar de forzarte a escribir todos los días, prueba esto:

“Hoy me voy a sentar para volver a conectar conmigo, con lo que me gusta y con lo que me siento bien.”

Se trata de escribir tu diario matutino o nocturno (depende de tu horario y/o circunstancias)
Se trata de escribir una sola frase de esa historia que te ronda por la cabeza. De escribir varios títulos a ver cuál te gusta más. Un poema o varios. Tal vez abrir Canva y diseñar con calma la portada. (Sí, se puede hacer antes de tener la novela escrita)
Porque amiga, se trata de inspirarte, conectar con aquello que te apetece sin exigencias.

6. No lo hagas sola

Uno de los grandes enemigos de la motivación es el aislamiento.
Cuando no compartimos el proceso, todo pesa más.

Busca un espacio donde hablar de lo que estás escribiendo.
Una comunidad. Una newsletter. Una mentora.

 Sí, aquí viene el recordatorio suave:

Si quieres recuperar la motivación para escribir y no sabes por dónde empezar,
en Escribe tu novela paso a paso – la mentoría te acompaño durante 4 semanas para reencontrarte con tu historia, con estructura, claridad y sin fórmulas mágicas.

Puedes agendar conmigo una sesión gratuita de media hora para ver en qué te puedo ayudar, y si de verdad es lo que necesitas.

Cosas de escritora:

Esta newsletter nació por la necesidad de ayudar a otras personas a pasar con suavidad por las mismas vicisitudes por las que pasé yo, y por las que estoy pasando para hacer realidad mi sueño: ser escritora.

A algunas, esto de escribir, nos viene desde pequeñas, otras lo han descubierto hace poco. Eso no invalida ni el sueño de unas ni el sueño de otras, porque todas estamos en el mismo punto o al menos lo hemos pasado. Esto de escribir es jodido. Así de crudo y así de real.

Y este artículo nace después de acudir a una merienda literaria el sábado pasado, donde compartí unos momentos increíbles con escritoras y lectoras, donde nos pusimos hasta arriba de creps de chocolate y hablamos de libros. Una de ellas estaba pasando un momento de bloqueo escritoril tan grande que no quiso presentarse como escritora, y hasta había retirado sus libros de Amazon.

Me sentí identificada con ella.

A mí también me sucedió. Mi vida se paró durante dos años. En los que no leía, no escribía, ni salía de la cama. Unos vértigos paralizantes me lo impedían, y en los momentos en los que me sentía un poco mejor, en los que sí podía salir de la cama, en los que tal vez me hubiera venido bien leer o escribir, me era imposible.

Salí de ello, aunque en esos momentos no lo creía. Ivette resurgió de las cenizas cuando ya la había enterrado.

Recuperar la motivación no siempre es un golpe de energía.
A veces es un gesto mínimo: no cerrar del todo la puerta.

Si esta lectura te ha dado un poco de aliento,
suscríbete a El Escritor Flexible y acompáñame cada martes y domingo a escribir sin presión, con guía y a tu ritmo.

Y si quieres reconectar con tu historia de verdad,
aquí puedes ver cómo trabajamos juntas: Tu novela paso a paso – la mentoría

Nos leemos.
Ivette Chardis

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Sobre mí

Soy escritora en Penguin Random House, y formadora de escritores.

Despertar mi poder creativo fue uno de los pasos más importantes de mi vida.

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